Guerra Civil Ruandesa (1990-1994)

Otra visión sobre el origen del conflicto bélico nacional en Ruanda

Antecedentes: la “Toussaint Rwandaise”

Durante casi 30 años de ocupación colonial por parte de Bélgica, las autoridades emplearon en Ruanda un discurso segregacionista con el fin de mantener un sistema de administración indirecta liderado por una pequeña élite tutsi. Éste consiguió estratégicamente que los aspectos negativos más visibles de la colonización (impuestos, restricción de libertades, etc.) apuntasen directamente a las autoridades locales y no a las europeas, fortaleciendo así su poder sobre el país de las Mil Colinas.

Escindida entonces en dos tribus (tutsi y hutu) enfrentadas entre sí por motivos políticos, la sociedad ruandesa se encuentra en la década de los 50’ avanzando a marchas forzadas hacia la democratización exigida por la ONU. Ahora que la mayoría oprimida durante tantos años puede alcanzar el poder en unas elecciones democráticas, los líderes tutsi se encuentran en una posición muy delicada. Así, tras la muerte del mwami [1] Mutara III en 1957,  antes de que ninguna otra fuerza pueda hacerse con dominio de Ruanda, organizan un golpe de Estado que proclama rey al tutsi Kigeri V. Se instaura entonces un régimen totalitario que elimina toda oposición y comienza un ciclo de asesinatos selectivos de líderes hutu. Las reacciones, sin embargo, no se hacen esperar. Conocida como la “Toussaint Rwandaise”,  una rebelión liderada por el principal partido del movimiento radical hutu, el MDR Parmehutu, inicia en 1959 una matanza sistemática de tutsi que termina con 100.000 muertos y una primera ola migratoria  de 150.000 refugiados hacia Uganda, Congo y Burundi. Este proceso  continuaría durante los años siguientes, dando lugar a la creación de numerosos campos de refugiados, en los que después se crearía el Frente Patriótico Ruandés.

Las revueltas continúan hasta que en 1961 se celebran las primeras elecciones legislativas supervisadas por las Naciones Unidas. El partido MDR Parmehutu, dirigido por Grégoire Kayibanda, obtiene una victoria aplastante con el 77% de los votos a su favor. Tras la celebración de un referéndum para abolir la monarquía, se proclama la independencia del país y Ruanda se convierte el 1 de julio de 1962, en una república democrática, social y soberana.

Sin embargo, como consecuencia del resultado, otros miles de ruandeses tomaron de nuevo la ruta del exilio, provocando una segunda ola migratoria hacia los países colindantes. No era un símbolo de protesta porque dudasen de la legitimidad democrática de las elecciones,no: huían.

En un país donde el 85% pertenece a la tribu hutu, el 15% a la tutsi y el 1% a la twa, el apoyo masivo a un partido radical que apenas un año antes había exterminado a miles de tutsi revela que el concepto de elecciones democráticas es, cuanto menos, cuestionable.

Gobierno de Grégoire Kayibanda

El primer presidente ruandés, G. Kayibanda, estableció una sólida política internacional que favorecía las relaciones económicas con multitud de Estados a los que ofrecía la imagen de una nación estable. Sin embargo, en materia de política interna, el gobierno de Kayibanda se caracterizó por la corrupción y el apoyo público al enfrentamiento contra los tutsi.

En 1963 se produjo una invasión de exiliados tutsi desde Uganda que desembocó en la matanza de 30.000 tutsi como represalia por parte de las Fuerzas Armadas Ruandesas. La situación en Ruanda se radicalizó y una segunda oleada de refugiados huyó ante el temor de nuevos ataques. Los refugiados tutsi no fueron bien recibidos por el presidente ugandés M. Obote, de origen hutu. Así, empezaron a organizarse en la frontera para preparar la caída del presidente en favor de su opositor Y. Museveni, más próximo a la causa tutsi. El futuro presidente ugandés tuvo, en efecto, un papel fundamental en el posterior desarrollo de los acontecimientos, ya que colaboró con los refugiados ruandeses en la creación del FPR, financiando y armando a este nuevo brazo revolucionario  que consiguió formarse bajo su protección.

Formación e ideología del FPR

Los exiliados tutsis establecidos en Uganda a finales de la década de los 50’ y principios de los 60’, comienzan a organizarse en lo que se conocería más tarde como Frente Patriótico Ruandés (FPR). Apoyados por la armada ugandesa y financiados por el gobierno de Museveni, el FPR se concibió desde el primer momento como un instrumento militar destinado a permitir la vuelta de los refugiados a Ruanda y establecer un poder compartido. Nunca tuvo la intención de ocupar el país sin aliados, y procuró llegar a acuerdos con miembros de la oposición hutu para formar un gobierno que no tomara como base fundamental la diferencia entre tribus.

Cuando se hizo con el poder en julio de 1994, el FPR formó un gobierno presidido por el ex-militante hutu Pasteur Bizimungu, cuya primera medida fue la abolición de los antiguos documentos de identidad que especificaban el origen étnico de cada invididuo.

Inicio de la Guerra civil

Concretamente el 2 de octubre de 1990 se produce el primer intento de ocupación desde Uganda por parte de los refugiados tutsi. Según la versión oficial, las tropas del Frente Patriótico Ruandés ocupan Kigali tres días más tarde, abriendo fuego contra las Fuerzas Armadas Ruandesas y provocando el estallido de una guerra civil que duraría hasta el comienzo del genocidio de los tutsi en abril de 1994, casi tres años después. Esta versión es aceptada por la mayoría de expertos e historiadores. Sin embargo, el periodista francés Patrick de Saint Exupéry, célebre reportero de guerra e investigador conocido por su amplia experiencia sobre Ruanda, defiende otra más arriesgada sobre el inicio de la guerra. Estas, a diferencia de las versiones obvias y fáciles, suelen ser complejas, artificiosas y difíciles de identificar. Pero una vez señaladas, remiendan los cabos sueltos e impulsan la investigación hacia el fondo de la verdad.

Basándose en entrevistas realizadas a soldados franceses que se encontraban en Ruanda cuando ocurrieron los hechos y en el Informe de la Comisión de Información Parlamentaria llevada a cabo en Francia en el año 1998, Patrick de Saint Exupéry describe el siguiente desarrollo de los acontecimientos [2].

El 2 de octubre de 1990, el hijo del presidente francés Jean-Christophe Mitérrand, promete al presidente ruandés Juvénal Habyarimana enviarle varios soldados que le ayuden a frenar el avance del FPR. Dos días más tarde, el 4 de octubre a las 15:00h, el general Guignon (Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército francés) realizaba una llamada a la embajada de Kigali para confirmarle el envío de dos compañías del 2ème Régime Etranger des Parachutistes (comandos especiales de las Fuerzas Armadas Francesas que participaron en el conflicto de Indochina y el de Argelia)  para proteger la ciudad. La embajada protesta: ellos no han solicitado refuerzos. No los necesitan, los “rebeldes” aún están lejos. Apenas dos horas más tarde, la Adjunta del Embajador de Estados Unidos en Kigali irrumpe en la embajada francesa. Presa del pánico, advierte “Esta noche, los rebeldes atacarán Kigali”. En la embajada francesa la incredulidad es total, pero la diplomática americana insiste: “No entiendo! Yo he sido alertada. París también”. París estaba entonces al corriente, pero no creyó necesario informar a su embajada en Kigali. Directamente envió refuerzos. Estos, llegaron esa misma noche para enfrentarse a los “rebeldes”. Error de timing, pues nadie había atacado todavía.

Uno de los testigos que declaró durante la Comisión de Información, describió así la llegada de efectivos franceses: “Yo estaba en el aeropuerto de Kigali. Era increíble. Primero, un auténtico aterrizaje de asalto nocturno. A continuación, los tipos, en equipamiento de combate, desembarcaron de los aviones como si fuesen a la guerra. A pesar de que ningún tiro había sido disparado”. Horas más tarde, millones de fogonazos iluminarían la capital. Las autoridades ruandesas afirmaron rápidamente que los “rebeldes” habían tomado Kigali. Esto sirvió para justificar una respuesta de igual envergadura, desencadenando una guerra civil que enfrentaría a ambas facciones hasta abril de 1994. Sin embargo, el FPR jamás llegó a entrar en Kigali. Uno de los responsables militares franceses declaró en su testimonio ante la Comisión de Información que la historia era “Ridícula. Eran nuestros colegas de las fuerzas armadas ruandesas quienes disparaban. Las autoridades les habían intoxicado. La ocupación de Kigali por los rebeldes no fue más que una manipulación.”

Una vez que la manipulación ha sido desvelada, surgen multitud de dudas sobre la responsabilidad de Francia en el inicio de la guerra, pero no es el objetivo de este artículo despejarlas. Simplemente, poner de manifiesto el verdadero desarrollo de los acontecimientos para que sean estos quienes denuncien las distintas tergiversaciones que se han llevado a cabo sobre los objetivos del FPR y sus acciones antes de tomar el poder en 1994.

Hasta entonces, se desarrolló en Ruanda un cruento enfrentamiento bélico entre las Fuerzas Armadas Ruandesas -brazo armado del gobierno formado en su mayoría por Hutus- y el Frente Patriótico Ruandés -cuerpo armado en el luchaban los tutsi- que duraría cuatro largos años. Sólo el atentado que acabó con la vida del presidente ruandés, Juvénal Habyarimana, el 6 de abril de 1994, consiguió poner fin al conflicto bélico nacional. Desgraciadamente, este punto de inflexión en la historia del país, no dió paso a un periodo de calma en el que una paz estable y duradera pudiera consolidarse, sino a una terrible pesadilla de la que todavía ningún ruandés, tutsi o hutu, haya podido recuperarse hasta el momento. Un atroz genocidio que duró tres meses y acabó con casi un millón de muertos y más de cuatro millones de refugiados.

Notas al pie

[1] Mwami: rey. Desde el siglo XV, en Ruanda existía un sistema feudal que centralizaba el poder en un monarca autoritario -mwami- y una pequeña corte procedente de la nobleza.

[2] Patrick Saint-Exupery: Complices de l’Inavouable. La France au Rwanda. París, Les arènes, 2004, pp. 266-272.

Y que Haneke me perdone..

Lo confieso :  he pagado por ver Avatar. Lo que es aún peor, volvería a hacerlo..

Que Haneke me perdone. Y sé que lo hará..

Avatar es la película más cara de la historia, y la más vista y la más comentada y la más moderna y la más cool y la más todo. Como es lógico, ha sido objeto de millones de críticas desde su estreno: en la red, en los periódicos y las radios. Miles de expertos cinematográficos han opinado antes y mejor que yo, por lo que simplemente escribo esta entrada para solidarizarme con los que también odien los fenómenos de masas, los de ventas, las superproducciones, las películas de ciencia-ficción y toda la demás mierda seudoamericana..y que sin querer, han soñado un mundo mejor con la película de Cameron.

Además de reconocer el esfuerzo de los profesionales que han trabajado en ella durante años, creo (espero) que las razones de el inexplicable entusiasmo (véase subidón) que experimenté en mi butaquita, sean algunas de las siguientes.

+ Muchos afirman que es una película futurista, pero lo cierto es que parece un libro de Historia. Pandora es todas aquellas culturas que sucumbieron ante las armas de los grandes descubridores (descubridores les llamamos nosotros, porque apuesto a que ellos ya sabían que existían..). Pandora es nuestro Campeche, nuestro Yucatán o nuestro Chiapas. Pandora es Tabasco y Belice. Pandora es nuestro pasado.

Cuando los españoles conquistamos América Central, destruímos una civilización que si bien nos pareció salvaje, peligrosa y oscura..era pura luz. Y  precisamente el destello de su reflejo, nos ha cegado hasta ahora. El comportamiento humano no ha cambiado un ápice desde entonces: al enfrentarnos con lo desconocido nos obsesionamos con medir nuestras fuerzas en lugar de observar, aprender y quien sabe, cooperar.

+ Otros sostienen que es una basura new age. A estos no quisiera yo llevarles la contraria, pero si por new age se refieren a la ultramegaconexión que tienen todos los seres con la naturaleza, me parece más bien old age. Y vuelvo a explicarme. Ewya, y su metáfora de las relaciones humanas no (sólo) simboliza la conexión íntima de energías, sino que parece hacer alusión a la necesidad de asumir nuestra historia. En la película, Ewya protege la Memoria del pueblo nosécómosellama, y eso me parece más significativo que la chulísima transmisión de datos. En los tiempos que corren, efectivamente deberíamos echar la vista atrás e intentar aprender de nuestra historia y nuestras tradiciones, incluso aquellas que ahora mismo rehusamos admitir. Creemos ser distintos, menos salvajes, más racionales..e intentamos reafirmar esta idea de manera constante..no te vayas a salir de la línea..no dejes de cumplir penitencia.

+ A pesar de que (como siempre) los buenos ganan, la victoria de Pandora es más realista que la de otras películas típicamente americanas. En estas últimas, el bueno suele ser un mindudi  de medio metro, cuya bondad se transforma en el últimísimo momento en fuerza descomunal. Seamos honestos. David ganó a Goliath porque era más listo, no por bueno..Pandora consigue echar a los invasores (y sin cargárselos a todos, ojo..) gracias a la suma las fuerzas de todos. No puedo estar más de acuerdo: si ganamos, ganamos todos. Si el mundo se va a la mierda, tú con él.. Parece una obviedad, pero hace tiempo leí una entrevista en la que la gente tenía que contestar a dos simples preguntas: cómo cree que estará el mundo en 10 años¿? Cómo cree que estará usted¿? Un 90% auguró terceras Guerras Mundiales, pandemias y catástrofes varias para la Tierra, pero se veía a si mismo en una situación bastante mejor que la actual. Ole, con un par.

+ En la peli de James Cameron, una de las soldados se pasa al bando de los seres pandorianos. Insisto en que viví el momento con mucha intensidad, pues pocas veces se pone de relieve la capacidad de elección de ese masa informe  de autómatas sin alma que denominamos Ejército. Un tosco y rudo brazo ejecutivo incapaz de razonar el por qué de sus casi siempre brutales acciones. Brutales no necesariamente por el resultado, sino en su misma concepción. Los miembros del mismo prostituyen su voluntad..niegan su responsabilidad y pisotean su libertad. Pues hete aquí  que la Sra. Maciza nos demuestra cómo es posible retomar las riendas y romper el círculo. Gracias, muchas gracias.

+ La percepción de la muerte también me gusta. En Pandora la vida posee un respeto del que hoy en día carece en nuestra sociedad. La muerte se asume como inevitable, lo que permite relativizarla y restarle  una importancia que se suma a la vida, que disfrutan de manera infinita. Nosotros hacemos justo lo contrario. La negamos, la huimos, a ocultamos, la ignoramos. Cada detalle de nuestra existencia está sutilmente planeado para que nos olvidemos de morir; y con la muerte pisándonos los talones avanzamos, reptamos, trepamos..Ay, muertos¡! Muertos de no querer morir, muertos.

Nuestra civilización está basada en una sencilla idea que desde el comienzo ha empujado a los hombres a ambicionar el dominio del mundo y sus recursos: la perpetuidad. Tan interiorizada está la creencia, que el presente se convierte en aire y puff ya no vale nada, ya no hay nada.  Nada que nos quite el sueño: ni la guerra ni el hambre ni el dolor ni el llanto ni la fetidez que desprendre nuestra miseria.Se nos pudre el mundo y nosotros ya estamos de vuelta.

Hemos sustentado los pilares de nuestra existencia en una absurda eternidad que difumina el horizonte. Nos proyectamos tanto en el “a-venir” que hace tiempo que no llego a verme los pies. Y bebemos y compramos y comemos y follamos y trabajamos y seguimos muriendo de vivir. Mientras el baile no pierda el ritmo todos tranquilos.

Pues yo no quiero bailar. No quiero que mi tiempo sea eterno ni mi amor infinito.

Quiero meter las piernas en el barro y correr. Patalear. Eso es exactamente la muerte para mí. Piénsalo. Dale una vuelta.

Si fuésemos conscientes de la futilidad de la vida, si asumiésemos nuestra contingencia..derrumbaría el eco de nuestras risas las tapias de cemento gris. Si todos realizásemos esa verdad al mismo tiempo, el mundo colapsaría. La humanidad entera convulsionaría. Todos se atreverían.

No quedarían cobardes. Ni guerras, ni dinero, ni prisas, ni hambre, ni odio ni penas. Si el peso de la muerte cayera sobre nuestra conciencia, nunca más tendríamos miedo. De mirarnos de frente, de cogernos las manos, de sonreírnos, de preguntarnos, de querernos, de morirnos. De vivir.

P.d.: Toda esa mierda existencialista barata completamente desfasada es simplemente para justificar los 10 euros que me costó la entrada. Y que Haneke me perdone..

Ruanda: la historia que sí se explica..

Mujer ruandesa. Imagen: CIAT

Ruanda: la historia que no se explica”. Así se titula el artículo escrito por Pau Lanao y Carme Vinyoles, que sintetiza de manera clara y contundente el informe incluído en el acto de procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. Este se encarga actualmente de juzgar a 40 cargos de la actual administración ruandesa por “delitos contra la humanidad y genocidio”.

Del resumen realizado por los periodistas españoles se desprende una osadía poco común en los medios de hoy en día. Sus líneas no dudan en poner todas las cartas sobre la mesa y denunciar los crímenes de un gobierno que viene atentando contra los Derechos Humanos de una parte de su población desde hace más de 10 años. Gracias.

Me une a ellos la profunda convicción de que la revancha no debería figurar en ningún plan electoral. El empeño del gobierno ruandés en restituir la dignidad a las víctimas del genocidio tutsi y ajusticiar a cada uno de los que participaron en él, sólo está sirviendo para que supuren las heridas. Unas llagas que probablemente nunca terminen de calmarse, aunque rebosen las cárceles de Kigali.

Con el mismo coraje, los responsables de dos fundaciones españolas, Joan Cassoliva (l’Olivar) y Joan Carrero (Inshuti), presentaron el año pasado una querella en la Audiencia Nacional para denunciar los crímenes del actual gobierno ruandés. Uno de ellos, Carrero, ha sido candidato en varias ocasiones al Premio Nobel de la Paz; aunque después de la entrega del mismo al presidente estadounidense Barack Obama su valor quizás se haya transformado..parece que ahora no hay defender la paz por encima de cualquier lucha sino luchar militarmente por ella. Pero eso es otro tema.

Lo esencial: que los crímenes revanchistas sean denunciados ante la Justicia, tal y como hicieron Casoliva y Carrero al presentar la querella ante la Audiencia Nacional. Ahora bien, cuando se trata un tema tan delicado como el genocidio de los tutsis en Ruanda, hay que tener especial cuidado en la manera de presentar los hechos. Es decir, las 800.000 personas masacradas y los millones de refugiados con los que se saldó el conflicto deberían estar bien presentes en nuestras palabras. Por dignidad. Por compasión. Por respeto.

Ante una de las mayores crisis en la zona de los Grandes Lagos, no podemos convertirnos en juez y parte. No podemos descubrir sólo algunos sucesos para que ayuden a defender nuestra causa, aunque ésta sea loable.No he tenido la oportunidad de leer el informe original, así que no sé si es el resultado del resumen. En cualquier caso, la simplificación de hechos pasados como ejemplos de la política del gobierno ruandés actual, los aleja de su contexto histórico y dificultan su comprensión, crucial en una tragedia de tal magnitud. Sólo la evaluación global del caso permitiría comulgar con la Justicia que el propio artículo reivindica. La Historia debería ser el único rasero..

Con ese humilde ánimo, me permito ampliar los pasajes históricos que se mencionan en dicho artículo, para facilitar la asimilación de los mismos y la posibilidad de emitir un juicio crítico más honesto sobre ellos.

Antecedentes del genocidio de 1994: la Toussaint Rwandaise

En 1959, en Ruanda y tras protagonizar un golpe de Estado, los tutsis alcanzan el poder. El principal partido del movimiento radical hutu, el MDR Parmehutu, lidera una rebelión contra las autoridades. Conocida como la “Toussaint Rwandaise”, dió lugar al inicio de una matanza sistemática de tutsis que terminó con 100.000 muertos y 150.000 refugiados en los países vecinos. Esta primera ola migratoria hacia Uganda, Congo y Burundi continuaría durante los años siguientes, dando lugar a numerosos campos de refugiados, en los que después se crearía el Frente Patriótico Ruandés (que explicaremos más adelante).

Dos años más tarde, se celebran en Ruanda las primeras elecciones legislativas supervisadas por las Naciones Unidas. El partido MDR Parmehutu, dirigido por Grégoire Kayibanda, obtiene una victoria aplastante con el 77% de los votos a su favor. Tras la celebración de un referéndum, se proclama la independencia del país. Ruanda se convierte el 1 de julio de 1962 en una república democrática, social y soberana.

Sin embargo, consecuencia del resultado, otros miles de ruandeses tomaron de nuevo la ruta del exilio, provocando una segunda ola migratoria en los países de alderedor. No era un símbolo de protesta porque dudasen de la legitimidad democrática de las elecciones,no. Huían.

En un país donde el 85% pertenece a la tribu hutu, el 15% a la tutsi y el 1% a la twa, el apoyo masivo a un partido radical que apenas un año antes había exterminado a miles de tutsis revela que el concepto de elecciones democráticas es más que cuestionable.

Formación e ideología del FPR

Los exiliados tutsis establecidos en Uganda a finales de la década de los 50’ y principios de los 60’, comienzan a organizarse en lo que se conocería más tarde como Frente Patriótico Ruandés (FPR). Apoyados por la armada ugandesa y financiados por el gobierno de Museveni, el FPR se concibió desde el primer momento como un instrumento militar destinado a permitir la vuelta de los refugiados a Ruanda y establecer un poder compartido. El FPR nunca tuvo la intención de ocupar el país sin aliados, y procuró llegar a acuerdos con miembros de la oposición hutu para formar un gobierno que no tomara como base fundamental la diferencia entre tribus.

Cuando se hizo con el poder en julio de 1994, el FPR formó un gobierno presidido por el ex-militante hutu Pasteur Bizimungu, cuya primera medida fue la abolición de los antiguos documentos de identidad que especificaban el origen étnico de cada invididuo.

Mapa de Ruanda

Guerra civil (1990 – 1994)

Concretamente el 2 de octubre de 1990, se produce el primer intento de ocupación desde Uganda por parte del FPR. Según la versión oficial, ocupan Kigali (la capital) tres días más tarde, abriendo fuego contra la armada ruandesa y provocando el estallido de una guerra civil que durará hasta el comienzo del genocidio en abril de 1994.

Esta teoría es aceptada por la mayoría de expertos e historiadores. Sin embargo, el periodista francés Patrick de Saint Exupéry, célebre reportero de guerra e investigador, conocido por su amplia experiencia sobre Ruanda, defiende una versión más arriesgada sobre el inicio de esta guerra. Las teorías arriesgadas, a diferencia de las fáciles, suelen ser complejas, artificiosas y difíciles de identificar. Pero una vez señaladas, remiendan los cabos sueltos y empujan la investigación hacia el fondo de la verdad.

Basándose en entrevistas realizadas a soldados franceses que se encontraban en Ruanda cuando ocurrieron los hechos, y en el Informe de la Comisión de Información Parlamentaria llevada a cabo en Francia, Patrick de Saint Exupéry describe la siguiente narración de los hechos.

El 2 de octubre de 1990, el hijo del presidente francés Jean-Christophe Mitérrand, promete al presidente ruandés Juvénal Habyarimana enviarle unos cuantos soldados que le ayuden a frenar el avance del FPR. Dos días más tarde, el 4 de octubre a las 15:00h, el general Guignon (Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército francés) realizaba una llamada a la embajada de Kigali para confirmarle el envío de dos compañías del 2ème Régime Etranger des Parachutistes (comandos especiales de las Fuerzas Armadas Francesas que participaron en el conflicto de Indochina y el de Argelia)  para proteger la ciudad. La embajada protesta: ellos no han solicitado refuerzos. No los necesitan, los “rebeldes” aún están lejos.

Apenas dos horas más tarde, la Adjunta del Embajador de Estados Unidos en Kigali irrumpe en la embajada francesa. Presa del pánico, advierte “Esta noche, los rebeldes atacarán Kigali”. En la embajada francesa la incredulidad es total, pero la diplomática americana insiste: “No entiendo! Yo he sido alertada. París también”.

París estaba entonces al corriente, pero no creyó necesario informar a su embajada en Kigali. Directamente, envió refuerzos. Estos, llegaron esa misma noche para enfrentarse a los “rebeldes”. Error de timing, pues nadie había atacado todavía.

Uno de los testigos que declaró durante la Comisión de Información, describió así la llegada de efectivos franceses: “Yo estaba en el aeropuerto de Kigali. Era increíble. Primero, un auténtico aterrizaje de asalto nocturno. A continuación, los tipos, en equipamiento de combate, desembarcaron de los aviones como si fuesen a la guerra. A pesar de que ningún tiro había sido disparado.

Horas más tarde, millones de fogonazos iluminarían la capital. Las autoridades ruandesas afirmaron rápidamente que los “rebeldes” habían tomado Kigali. Esto sirvió para justificar una respuesta de igual envergadura, desencadenando una guerra civil que enfrentaría a ambas facciones hasta abril de 1994.

Sin embargo, el FPR jamás llegó a entrar en Kigali. Uno de los responsables militares franceses declaró en su testimonio ante la Comisión de Información que la historia era “Ridícula. Eran nuestros colegas de las fuerzas armadas ruandesas quienes disparaban. Las autoridades les habían intoxicado. La ocupación de Kigali por los rebeldes no fue más que una manipulación.”

Una vez que la manipulación ha sido desvelada, surgen multitud de dudas sobre la responsabilidad de Francia en el inicio de la guerra, pero no es el objetivo de este artículo despejarlas. Simplemente, poner de manifiesto el verdadero desarrollo de los hechos para que sean estos quienes denuncien las distintas tergiversaciones que se han llevado a cabo sobre los objetivos del FPR y sus acciones antes de tomar el poder en 1994.

Otra distorsión del conflicto que enfrentó a ambos bandos hasta 1994 es la capacidad de sus respectivos ejércitos. Aunque se conoce que el armamento del que disponía el FPR era menos y de peor calidad que del que disponían las Fuerzas Armadas ruandesas, algunos investigadores defienden que el embargo de la ONU impuesto a estas últimas habría sido clave en el desarrollo de los acontecimientos, facilitando la victoria del FPR en julio de 1994. De nuevo las apariencias engañan. Veamos.

Pactos de Arusha

Después de 3 años de intensa guerra civil, las presiones internacionales obligan al gobierno ruandés Juvénal Habyarimana a llegar a un acuerdo con el FPR. Los Pactos de Arusha, firmados el 4 de agosto de 1993, establecen la creación de un gobierno de transición formado por 22 de ministros (5 de los cuales debían pertenecer al FPR), la constitución de una comisión para supervisar el regreso de los refugiados y su protección y el establecimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas que tuviesen un porcentaje equilibrado de hutus y tutsis.

Con la intención de supervisar la paz y hacer cumplir los Pactos de Arusha, la ONU estableció la MINUAR (Misión de las Naciones Unidas para Ruanda), tercera misión de paz más importante en África detrás de la de Somalia y Mozambique. La MINUAR tenía como principal objetivo el restablecimiento del orden y la suspensión del tráfico de armas, lo que argumentan aquellos que estiman que el FPR tenía ventaja sobre las Fuerzas Armadas ruandesas.

La realidad es algo distinta, pues los cascos azules de la ONU se encontraban bajo la resolución 872, que limitaba sus acciones efectivas y obligaba a someterse a las autoridades locales de Juvénal Habyarimana. Cada vez que requisaban un cargamento de armas, se veían obligados a devolverlo días después a la armada ruandesa.

De hecho, Ruanda no paró de aumentar su inversión en armamento desde el comienzo de los primeros conflictos.  En octubre de 1990, la importación de armamento por parte del gobierno ruandés creció de manera vertiginosa: Francia suministró aviones militares por valor de 10 millones de dólares (pagados por el Ministerio de Cooperación), el banco francés Crédit Lyonnais concedió un crédito al gobierno ruandés que permitió la compra de armamento egipcio por valor de 6 millones de dólares, la sociedad DYL-Invest firmó un contrato de envío de armas por valor de 12 millones de dólares, y un largo y triste etcétera que demuestra efectivamente, que el gobierno ruandés tenía bien equipado a su ejército.

Además del supuesto ataque a Kigali que provocó el inicio de los enfrentamientos, otra de las acusaciones que generalmente se le imputan es la de atentar contra la vida del presidente ruandés Juvénal Habyarimana, que explicaremos a continuación.

Atentado del presidente Juvénal Habyarimana

A pesar de sus buenas intenciones, los Pactos de Arusha fracasaron a nivel práctico, ya que el conflicto se endurecía y el proceso de paz se retrasaba constantemente. Así, en el mes de abril de 1994, se convocó en Dar es Salaam (Tanzania) una conferencia de países africanos para la resolución de los conflictos en Burundi y Ruanda y la elaboración de un nuevo gobierno de transición en ambos países. El presidente ruandés Juvénal Habyarimana aceptó la lista de un gobierno de transición para sustituirle, que incluiría a cargos del FPR. Esto provocó reacciones violentas entre los hutus más radicales de su partido, que le acusaban de traición y confraternización con el enemigo.

Habyarimana conocía la magnitud de su decisión y, ante el temor de reacciones violentas, modificó su plan de viaje. A última hora y sin advertir a nadie, cambió su fecha de vuelta para intentar proteger su vida. Dos días antes de lo previsto, regresaba Ruanda en plena noche, acompañado de su amigo el presidente de Burundi Cyprien Ntayiramira.

Cuando el avión sobrevolaba la pista de aterrizaje de Kigali a 600 metros de altura, un disparo alcanzó el aparato. Poco después un segundo tiro lo envolvió en llamas. No hubo supervivientes.

Esa misma noche comenzó a escribirse en Ruanda la historia de un genocidio que se saldó 3 meses más tarde con casi un millón de muertos y más de cuatro millones de refugiados.

Actualmente se desconoce la autoría del atentado, aunque han surgido multitud de hipótesis alrededor de la misma. Una de ellas, defiende que la orden  habría partido de Paul Kagame, exmilitante del FPR y actual presidente de Ruanda. Esta teoría, desprovista de detalles, podría encajar en la versión de aquellos que estudian los resúmenes de historias escritos por otros. Sin embargo, conociendo los antecedentes que hemos explicado, la idea pierde fuerza.

Habyarimana acababa de comprometerse a cumplir los Pactos de Arusha, firmando la lista de un gobierno de transición que incluía a autoridades del FPR. Tras esta decisión, los líderes del FPR más bien tenían interés en que el presidente Habyarimana conservara su vida, para que las medidas fuesen llevadas a cabo. En este sentido, tendrían más coherencia las hipótesis que sugieren que los culpables pertenecerían al mismo bando que el presidente. Aquellos que le acusaron en primer lugar por haber traicionado la integridad del país.

Aquellos que, el 9 de abril de 1994, cuatro días después del atentado, formaron un gobierno interino presidido por T. Sindikubwabo, antiguo portavoz del Parlamento. Pese a sus ambiciones, nunca llegaron a gobernar ya que ningún país excepto Francia reconoció su legitimidad.

De todas formas, la ausencia de una investigación oficial internacional impide que hasta el momento se pueda afirmar ni excluir ninguna teoría con absoluta rotundidad.

Estos fueron a grandes rasgos los principales acontecimientos cuya distorsión ha marcado la historia que difundieron los medios sobre Ruanda antes del genocidio de los tutsis. A partir de entonces, las cosas se complican.

Entre los meses de abril y julio de 1994, el 85% de la población hostigó, torturó y aniquiló sistemáticamente al 15% restante con el fin de exterminarla a causa de una diferencia étnica en realidad inexistente.

El 4 de julio el FPR consigue hacerse con el control de la capital Kigali y el día 14 formaron un gobierno presidido por el hutu Pasteur Bizimungu. A pesar de que la guerra daba sus últimos coletazos, la comunidad internacional suspira aliviada ante la victoria de las víctimas.

El gobierno de Pasteur Bizimungu y Paul Kagame

A pesar de su idílica apariencia, este gobierno mantuvo un estricto control sobre el país, en el que se no toleraba la oposición política y en el que seguían vigentes las hostilidades entre ambas tribus.

En 1995, una armada de hutus procedentes de la frontera con Zaire, realizó incursiones armadas contestadas por las fuerzas del gobierno ruandés con el asesinato de hasta 4000 hutus. Además, las autoridades locales pusieron en marcha acciones de desestabilización en los campos de refugiados hutus, provocando 200.000 muertos y nuevos desplazamientos.

Protesta contra Kagame. Imagen: Richard Winchell

Tras la dimisión forzada de Pasteur Bizimungu, su vicepresidente Paul Kagame se convierte en 2003 en el primer presidente elegido democráticamente desde que Ruanda consiguiese su independencia.

Hoy, quince años después, cuando todavía escuecen las heridas, la situación del país de las mil colinas no ha cambiado demasiado. El gobierno tutsi de Kagame sigue en el poder, y aunque reina en el interior del país una aparente calma, varias organizaciones internacionales han denunciado persecuciones, desapariciones forzadas y una larga lista de atentados contra los Derechos Humanos.

Volviendo al tema que justifica este artículo, los responsables de dos fundaciones españolas, Inshuti y l’Olivar, presentaron el año pasado una querella en la Audiencia Nacional para denunciar los crímenes del actual gobierno ruandés contra los Derechos Humanos. Entre los identificados se encuentra el presidente ruandés Paul Kagame, quien no puede ser procesado porque como jefe de Estado, posee inmunidad.

Esta se extiende a todo su gobierno, ya que como víctimas del conflicto ruandés, parecen gozar de total impunidad ante la comunidad internacional. Como si el sufrimiento les hubiera sanctificado de por vida..y les consintiese los atentando que vienen cometiendo contra los Derechos Humanos desde hace más de 10 años, cegados por el revanchismo.

La política del “ojo por ojo, diente por diente” no puede tener cabida en una sociedad democrática. No tiene sentido vengar una muerte con otra.

Aun así, después de cargar con el peso de 800.000 muertos y millones de refugiados, no sería realista hablar de profunda reconciliación. Los sentimentalismos están de más:

la coexistencia pacífica es lo máximo a lo que podemos aspirar.

Sin embargo, utópica o no, la reconciliación debería ser el mayor anhelo del gobierno ruandés, su única guía, su única opción..la balanza en la que pesar cada una de sus decisiones. Por dignidad. Por respeto. Por compasión.

Ruanda: Francia anuncia el nombramiento de un nuevo embajador en Kigali

El actual presidente ruandés Paul Kagame. Imagen: Wikipedia

El Consejo de Ministros francés acaba de nombrar un nuevo embajador de Francia en Ruanda. Kigali tendrá todavía que dar luz verde a la propuesta francesa, que supondría el comienzo de una nueva etapa política entre ambos países.

El pasado 29 de noviembre, Francia y Ruanda anunciaban el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. Tres años después de que Kigali rompiese sus vínculos con el país galo como respuesta ante las diez órdenes de busca y captura contra el actual presidente ruandés Paul Kagame y otros nueve colaboradores emitidas por el juez antiterrorista francés Jean-Louis Brugière, todo vuelve a la normalidad. O eso parece.

Algunos opinarán que esta reconciliación es una gran noticia. Efectivamente, lo es. Cualquier acuerdo que signifique un avance en la búsqueda de resolución pacífica constituye en este sentido una victoria. Sin embargo, la ingenuidad no debe traicionarnos. Conociendo los antecedentes históricos, deberíamos moderar nuestro entusiasmo y esperar a que sea el tiempo quien nos desvele el misterio.

Mientras, podemos tratar de averiguar cuáles son los verdaderos intereses que se esconden tras este acercamiento. Resulta evidente que ambos países confían en el éxito del mismo tanto como para olvidar tres años de enfrentamientos, acusaciones y silencios cruzados. Qué es lo que tienen en juego¿?

Por una parte, Ruanda comenzaba a dar la espalda a la familia francófona de la que forma parte desde hace años como miembro de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF). Parecía que las relaciones entre ambos iban a sentenciarse definitivamente la semana pasada, cuando fue admitida oficialmente en la Commonwealth. Esta adhesión, solicitada por Kigali en 2006, forma parte de un proceso global que está transformando el país africano, cuyas relaciones con el mundo anglosajón se consolidan día a día. Estos últimos apoyan firmemente el gobierno de Paul Kagame y apuestan por invertir en Ruanda enormes sumas de dinero destinadas a financiar proyectos de desarrollo. Asimismo, el inglés ha pasado a ser la lengua extranjera enseñada en los centros educativos, en detrimento del francés.

Ante la inminente ruptura definitiva, Francia se ha visto obligada a recapacitar sobre su postura frente al gobierno actual de Ruanda. Ha decidido olvidar el lamentable capítulo de  las acusaciones que vertió una comisión ruandesa de investigación en 2008 contra treinta antiguos dirigentes políticos y responsables militares (entre ellos el propio presidente francés François Mittérrand) por participación activa en el genocidio de los tutsis en 1994; y apostar por una nueva alianza.

El ministro de Asuntos Exteriores Bernard Kouchner, ha declarado recientemente que ambos sucesos son completamente casuales. Sin embargo, el súbito interés de Francia por normalizar las relaciones con el gobierno de Kagame aparece como solución satisfactoria a la creciente expansión “extranjera” de la cultura anglosajona en el país africano.

Desde otro punto de vista, el actual gobierno ruandés podría beneficiarse de este apoyo para mantenerse en el poder. En agosto de 2010 tendrá lugar la celebración de las próximas elecciones presidenciales, lo que podría significar el relevo definitivo de Paul Kagame. Conociendo las buenas relaciones existentes entre los radicales hutus y Francia, pudiera ser que el presidente ruandés, previendo los resultados de las elecciones, aceptase el acercamiento con el fin de asegurarse el apoyo de esta parte de la población. De ser cierto, Kagame estaría anteponiendo sus ambiciones políticas a las necesidades reales de Ruanda.

Personalmente, creo que es lo único que explicaría esta paradójica situación. Qué podría motivar sino a Paul Kagame a olvidar que Francia le acusó de asesinato hace tres años, emitiendo contra él una orden de busca y captura¿?

Me voy, me voy, me voy..pero me quedo

Aminatou Haidar comienza su vigésimo día en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, tras un intento frustrado de viajar al Aiaún.

Ayer por la tarde Aminatou Haidar abandonaba la huelga de hambre tras anunciarse su regreso a el Aaiún. El ministerio español de Asuntos Exteriores y Cooperación había previsto que un avión medicalizado, provisto de un salvoconducto, trasladase a la activista sahararui al Sáhara Occidental.

Aplausos, ovaciones y gritos de alegría rodeaban a la comitiva que se disponía a partir de Lanzarote hacia el Aaiún. Haidar regresaría por fin a casa, donde desde hace más de 20 días sus hijos la esperan para cenar. El avión se encontraba dispuesto a salir, con Aminatou y Agustín Santos a bordo. El secretario del gabinete del ministro de Exteriores tenía un salvoconducto en el que se permitía la salida de la activista sahararui. Sin embargo, el piloto no ha llegado a recibir el permiso necesario para despegar. La nave no ha salido del aeropuerto de Lanzarote.

Las autoridades marroquíes han frustado el traslado en el último momento con la excusa de que Aminatou no podría entrar sin documentación. Efectivamente, esta se encuentra en manos del reino de Marruecos desde el 14 de noviembre. Esa mañana, tras recoger en Nueva York el prestigioso galardón Premio Coraje Civil 2009 de la Fundacion Train, Aminatou fue expulsada del aeropuerto del Aiún por las autoridades marroquíes. Estas, le  retiraron la documentación y la expulsaron ilegalmente a España. Desde entonces, la activisa saharaui se encuentra en el aeropuerto de Lanzarote, reclamando al gobierno español la toma de medidas concretas que la permitan regresar junto a su familia. Como medio de presión ante la inactividad de las autoridades españolas, Aminatou inició una huelga de hambre la pasada madrugada del 15 de noviembre.

A pesar de la fortaleza que desprenden sus ojos, su cuerpo apenas puede sostenerla. Minada por las secuelas de los 4 años en los que estuvo “desaparecida” en una de las múltiples cárceles secretas de Marruecos, su salud empeora día tras día. El gobierno español, haciendo gala de su efectivo talante, dialoga con las autoridades marroquíes desde hace 20 días para encontrar una solución. Hasta ahora, las propuestas no han satisfecho a la activista saharaui, ya que en ninguna se le permitía regresar a su casa en las mismas condiciones en las que se encontraba el 14 de noviembre. La única que aceptaría la “Gandhi saharaui” es la devolución de su pasaporte, retenido en Marruecos desde su expulsión.

España intenta evitar el enfrentamiento directo con el reino de Mohammed VI, ya que pondría en juego numerosos acuerdos tácitos relacionados con la pesca y la inmigración. Sin embargo, los ciudadanos no piensan permitir que el gobierno se quede de brazos cruzados: durante las últimas semanas se han organizado durante cientos de concentraciones, conciertos e incluso días de ayuno como muestra de apoyo a la causa saharaui.

Con la intención de ocultar su impasividad y ante el inminente deterioro de la salud de Aminatou, el gobierno intentaba trasladarla al Aaiún. Pero no era esta una victoria digna, ni gloriosa..ni siquiera era una victoria esperanzadora.

En caso de haberse llevado a cabo, este viaje hubiera dado un sólido argumento a Marruecos en contra de la activista saharaui. La única solución sería iniciar un enfrentamiento directo y abierto contra Mohammed VI..una apuesta real, clara y firme por la autodeterminación del pueblo saharaui.

No se puede reclamar justicia desde la ilegalidad. No podemos conformarnos con un triste y silencio traslado clandestino. Aminatou no se merece una entrada a hurtadillas..

[Este artículo ha sido publicado en 180Latitudes..]

Francia y Ruanda se (re)concilian¿? De como las cosas siguen sin ser lo que parecen..

El presidente ruandés Paul Kagame visto por Kerry Waghorn

Francia y Ruanda anuncian el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. Tras varios meses de negociación, el secretario general del Elíseo, Claude Guéant, viajó este domingo a Kigali para entrevistarse con el presidente ruandés Paul Kagame. Horas después, se confirmaba que las relaciones entre ambos países volverían a la normalidad.

Después  de tres años de enfrentamientos, acusaciones y silencios, ambos países han decidido retomar la vía diplomática. Bernard Kouchner, quien realizó varias visitas a Ruanda durante el año pasado, considera que sus esfuerzos han empezado a dar los primeros frutos. Así, el ministro francés de Asuntos Exteriores, ha expresado hoy su satisfacción en la prensa francesa, donde declaraba que era un excelente noticia.

¡Joder, hay que ver qué bien lo hacen los franceses ! Han conseguido hacer creer al resto del mundo que sus vinos son los más exquisitos, sus quesos los más sabrosos, sus croissanes los más dulces… y que son íntimos amiguitos de sus antiguas colonias.Efectivamente, lo que han ignorado los medios españoles porque parecía un detalle anecdótico, es en realidad la auténtica noticia.

La semana pasada, se anunciaba la posible integración de Ruanda en la Commonwealth. Esta adhesión, solicitada por Kigali, forma parte de un proceso global que está provocando varias transformaciones en el país africano: la segunda lengua oficial ha dejado de ser el francés para convertirse en el inglés y el gobierno ruandés mantiene excelentes relaciones con los países anglosajones, de los que recibe un apoyo importante.Los 53 estados miembros de la organización estaban dispuestos a estudiar el proyecto, cuya resolución final iba a tener lugar esta semana. La integración a Ruanda en una organización compuesta mayoritariamente por antiguas colonias británicas, hubiera supuesto sentenciar definitivamente las relaciones con Francia.

A pesar de que el ministro francés Bernard Kouchner ha negado que ambos sucesos estén relacionados, son por lo menos muy oportunos para el país galo. Nunca antes se había producido otro acercamiento desde la ruptura de las relaciones diplomáticas en 2006. Entonces, el juez antiterrorista francés Jean-Louis Brugière, emitió diez órdenes de busca y captura contra el actual presidente de Ruanda Paul Kagame, y otros nueve colaboradores. La fiscalía parisina les acusaba por su supuesta implicación en el atentado de 1994, que acabó con la vida del presidente ruandés Juvénal Habyarimana y marcó el inicio del genocidio de los tutsis. La respuesta ruandesa fue inmediata: rompieron relaciones diplomáticas con el país galo, dieron 72 horas a los diplomáticos franceses para abandonar el país y decretaron el cierre del Centro Cultural francés en Kigali, la capital.

Asimismo, se puso en marcha una investigación sobre el papel del gobierno francés en el genocidio de 1994. En 2008, tras dos años de investigación, una comisión ruandesa acusó oficialmente a Francia de haber participado activamente en el genocidio de los tutsis. Por primera vez, se consideró la posibilidad de perseguir judicialmente a los treinta acusados: antiguos dirigentes políticos y responsables militares franceses entre los que destacan François Mittérand, entonces presidente de Francia, Dominique de Villepin, jefe de gabinete presidencial y Alain Juppé, ministro de Exteriores.

El Ministerio de Defensa francés emitió un comunicado negando la “imparcialidad” y “legalidad” de la investigación ruandesa, y tachando de inaceptables sus acusaciones. Desde entonces, las relaciones entre ambos países eran muy tensas, por lo que Ruanda había iniciado un acercamiento a ciertos países anglosajones.

Así, aunque Kouchner se haya precipitado en declarar que ambos acontecimientos son completamente casuales, no deja de resultar tremendamente oportun(ist)o. El súbito interés de Francia por normalizar la situación con el gobierno ruandés, tendría como verdadero objetivo frenar el acercamiento de Ruanda hacia posiciones más liberales. No podían permitir la expansión “extranjera” de la cultura inglesa en el país africano, que hasta el momento siempre había estado íntimamente ligada al mundo francófono.

[Este artículo ha sido publicado en 180Latitudes y en Rebelión.org..]

Ruanda, Congo, ONU y Revanchismo. De como las cosas nunca son lo que parecen..

La ONU acusa a dos ONG españolas de financiar la guerra del Congo.


Según un informe realizado por encargo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la fundación mallorquina L’Olivar y la catalana Inshuti, habrían desviado dinero procedente de subvenciones públicas para financiar una de las milicias que lucha desde hace años en la frontera entre el Congo y Ruanda. El comité de investigación de la ONU basa sus acusaciones en llamadas telefónicas, e-mails y diversas transferencias realizadas por parte de las ONG a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).

Los responsables de ambas fundaciones niegan los cargos, estiman que las pruebas aportadas son “ridículas” e insuficientes y acusan a la ONU de tomar represalias contra ellos por haber interpuesto una querella en la Audiencia Nacional contra cuarenta cargos políticos ruandeses.

El contexto juega un papel fundamental en esta noticia. Los hechos exigen echar la vista atrás y estudiar los antecedentes de la guerra que, desde hace tiempo, azota la frontera entre ambos países africanos. Incluso un poco más atrás.

Once años después del genocidio de los tutsis ruandeses, en 2003, Paul Kagame se convierte en el primer presidente elegido democráticamente de Ruanda. Hoy, quince años después, cuando todavía escuecen las heridas, la situación del país de las mil colinas no ha cambiado demasiado.

El gobierno tutsi de Kagame sigue en el poder, y aunque reina en el interior del país una aparente calma, varias organizaciones internacionales han denunciado persecuciones, desapariciones forzadas y una larga lista de otros atentados contra los Derechos Humanos. El revanchismo es actualmente una realidad enmascarada.

Las Fuerzas de Defensa Ruandesas (FDR) luchan en la frontera con el Congo, donde junto con las fuerzas del actual presidente congoleño Kabila, se enfrentan a los insurgentes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, principal grupo rebelde ruandés hutu. Las FDLR están compuestas por 6.500 efectivos: antiguos miembros del ejército ruandés y de la milicia Interhamwe -guerrilla radical hutu-, responsables del genocidio de los tutsis ruandeses en 1994. Estas son acusadas por las autoridades por als autoridades congoleñas de saquear los recursos de la República Democrática del Congo y de masacrar a las poblaciones tutsis del área; y por las autoridades ruandesas de cruzar la frontera y fomentar actos de desestabilización en su territorio, donde se encuentran al menos 200.000 refugiados.

La fundación catalana Inshuti y la mallorquina l’Olivar viene denunciando desde hace años (tantos como cuenta el gobierno de Kagame) diversas irregularidades que dificultan una profunda reconciliación entre ambas tribus: el empeño por restituir la dignidad de las víctimas y ajusticiar a todos culpables sólo está sirviendo para hacer supurar las llagas. Quizás habría que asumir que eso sería del todo imposible; después de cargar con el peso de 800.000 muertos y millones de refugiados, la coexistencia pacífica es lo máximo a lo que podemos aspirar. Sin embargo, utópica o no, la reconciliación debería ser el mayor anhelo del gobierno ruandés, su única guía. Y no la política del “ojo por ojo, diente por diente”.

Eso precisamente es lo que denuncian las ONG españolas, que ven cómo el gobierno ruandés atenta impunemente contra los Derechos Humanos, amparándose en el derecho de “réplica”. Así, el año pasado, los responsables de ambas fundaciones, presentaron una querella en la Audiencia Nacional, que tramita el juez Fernando Andreu, contra 40 dirigentes de Ruanda. Entre ellos se encuentran el presidente ruandés Paul Kagame, quien no ha podido ser procesado porque como jefe de Estado, goza de inmunidad. Otros 5 acusados son militares que participan actualmente en misiones de la ONU, principalmente en Darfur.

Ésta sería la causa, según los acusados Joan Casòliva y Joan Carrero, de que la ONU intente, mediante pruebas “ridículas”, acusarles de apoyar a los rebeldes hutus, con el fin de desacreditar su discurso contra el gobierno de Ruanda. Así, niegan la supuesta financiación de la FDLR y argumentan que las ayudas obtenidas sólo han servido para financiar aquellos “cooperantes, proyectos y organizaciones que trabajan en la zona asistiendo a los necesitados”.

El informe será debatido el próximo miércoles 3 de diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras esperamos, debemos tomar algo de distancia para reflexionar sobre un punto esencial que los medios están dejando de lado, la dura realidad de aquellos que sobrevivieron al genocidio de 1994. Las palabras de la periodista belga Colette Braeckman poco después de la masacre, cobran un nuevo sentido:

¿Cómo vivirán juntos, los que han sobrevidido y los que han consentido, los que quieren disculparse y los que no quieren escuchar, los refugiados de hoy y los de ayer. “

[Este artículo ha sido publicado en 180Latitudes y en Rebelión.org]


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