Ruanda: la historia que sí se explica..

Mujer ruandesa. Imagen: CIAT

Ruanda: la historia que no se explica”. Así se titula el artículo escrito por Pau Lanao y Carme Vinyoles, que sintetiza de manera clara y contundente el informe incluído en el acto de procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. Este se encarga actualmente de juzgar a 40 cargos de la actual administración ruandesa por “delitos contra la humanidad y genocidio”.

Del resumen realizado por los periodistas españoles se desprende una osadía poco común en los medios de hoy en día. Sus líneas no dudan en poner todas las cartas sobre la mesa y denunciar los crímenes de un gobierno que viene atentando contra los Derechos Humanos de una parte de su población desde hace más de 10 años. Gracias.

Me une a ellos la profunda convicción de que la revancha no debería figurar en ningún plan electoral. El empeño del gobierno ruandés en restituir la dignidad a las víctimas del genocidio tutsi y ajusticiar a cada uno de los que participaron en él, sólo está sirviendo para que supuren las heridas. Unas llagas que probablemente nunca terminen de calmarse, aunque rebosen las cárceles de Kigali.

Con el mismo coraje, los responsables de dos fundaciones españolas, Joan Cassoliva (l’Olivar) y Joan Carrero (Inshuti), presentaron el año pasado una querella en la Audiencia Nacional para denunciar los crímenes del actual gobierno ruandés. Uno de ellos, Carrero, ha sido candidato en varias ocasiones al Premio Nobel de la Paz; aunque después de la entrega del mismo al presidente estadounidense Barack Obama su valor quizás se haya transformado..parece que ahora no hay defender la paz por encima de cualquier lucha sino luchar militarmente por ella. Pero eso es otro tema.

Lo esencial: que los crímenes revanchistas sean denunciados ante la Justicia, tal y como hicieron Casoliva y Carrero al presentar la querella ante la Audiencia Nacional. Ahora bien, cuando se trata un tema tan delicado como el genocidio de los tutsis en Ruanda, hay que tener especial cuidado en la manera de presentar los hechos. Es decir, las 800.000 personas masacradas y los millones de refugiados con los que se saldó el conflicto deberían estar bien presentes en nuestras palabras. Por dignidad. Por compasión. Por respeto.

Ante una de las mayores crisis en la zona de los Grandes Lagos, no podemos convertirnos en juez y parte. No podemos descubrir sólo algunos sucesos para que ayuden a defender nuestra causa, aunque ésta sea loable.No he tenido la oportunidad de leer el informe original, así que no sé si es el resultado del resumen. En cualquier caso, la simplificación de hechos pasados como ejemplos de la política del gobierno ruandés actual, los aleja de su contexto histórico y dificultan su comprensión, crucial en una tragedia de tal magnitud. Sólo la evaluación global del caso permitiría comulgar con la Justicia que el propio artículo reivindica. La Historia debería ser el único rasero..

Con ese humilde ánimo, me permito ampliar los pasajes históricos que se mencionan en dicho artículo, para facilitar la asimilación de los mismos y la posibilidad de emitir un juicio crítico más honesto sobre ellos.

Antecedentes del genocidio de 1994: la Toussaint Rwandaise

En 1959, en Ruanda y tras protagonizar un golpe de Estado, los tutsis alcanzan el poder. El principal partido del movimiento radical hutu, el MDR Parmehutu, lidera una rebelión contra las autoridades. Conocida como la “Toussaint Rwandaise”, dió lugar al inicio de una matanza sistemática de tutsis que terminó con 100.000 muertos y 150.000 refugiados en los países vecinos. Esta primera ola migratoria hacia Uganda, Congo y Burundi continuaría durante los años siguientes, dando lugar a numerosos campos de refugiados, en los que después se crearía el Frente Patriótico Ruandés (que explicaremos más adelante).

Dos años más tarde, se celebran en Ruanda las primeras elecciones legislativas supervisadas por las Naciones Unidas. El partido MDR Parmehutu, dirigido por Grégoire Kayibanda, obtiene una victoria aplastante con el 77% de los votos a su favor. Tras la celebración de un referéndum, se proclama la independencia del país. Ruanda se convierte el 1 de julio de 1962 en una república democrática, social y soberana.

Sin embargo, consecuencia del resultado, otros miles de ruandeses tomaron de nuevo la ruta del exilio, provocando una segunda ola migratoria en los países de alderedor. No era un símbolo de protesta porque dudasen de la legitimidad democrática de las elecciones,no. Huían.

En un país donde el 85% pertenece a la tribu hutu, el 15% a la tutsi y el 1% a la twa, el apoyo masivo a un partido radical que apenas un año antes había exterminado a miles de tutsis revela que el concepto de elecciones democráticas es más que cuestionable.

Formación e ideología del FPR

Los exiliados tutsis establecidos en Uganda a finales de la década de los 50’ y principios de los 60’, comienzan a organizarse en lo que se conocería más tarde como Frente Patriótico Ruandés (FPR). Apoyados por la armada ugandesa y financiados por el gobierno de Museveni, el FPR se concibió desde el primer momento como un instrumento militar destinado a permitir la vuelta de los refugiados a Ruanda y establecer un poder compartido. El FPR nunca tuvo la intención de ocupar el país sin aliados, y procuró llegar a acuerdos con miembros de la oposición hutu para formar un gobierno que no tomara como base fundamental la diferencia entre tribus.

Cuando se hizo con el poder en julio de 1994, el FPR formó un gobierno presidido por el ex-militante hutu Pasteur Bizimungu, cuya primera medida fue la abolición de los antiguos documentos de identidad que especificaban el origen étnico de cada invididuo.

Mapa de Ruanda

Guerra civil (1990 – 1994)

Concretamente el 2 de octubre de 1990, se produce el primer intento de ocupación desde Uganda por parte del FPR. Según la versión oficial, ocupan Kigali (la capital) tres días más tarde, abriendo fuego contra la armada ruandesa y provocando el estallido de una guerra civil que durará hasta el comienzo del genocidio en abril de 1994.

Esta teoría es aceptada por la mayoría de expertos e historiadores. Sin embargo, el periodista francés Patrick de Saint Exupéry, célebre reportero de guerra e investigador, conocido por su amplia experiencia sobre Ruanda, defiende una versión más arriesgada sobre el inicio de esta guerra. Las teorías arriesgadas, a diferencia de las fáciles, suelen ser complejas, artificiosas y difíciles de identificar. Pero una vez señaladas, remiendan los cabos sueltos y empujan la investigación hacia el fondo de la verdad.

Basándose en entrevistas realizadas a soldados franceses que se encontraban en Ruanda cuando ocurrieron los hechos, y en el Informe de la Comisión de Información Parlamentaria llevada a cabo en Francia, Patrick de Saint Exupéry describe la siguiente narración de los hechos.

El 2 de octubre de 1990, el hijo del presidente francés Jean-Christophe Mitérrand, promete al presidente ruandés Juvénal Habyarimana enviarle unos cuantos soldados que le ayuden a frenar el avance del FPR. Dos días más tarde, el 4 de octubre a las 15:00h, el general Guignon (Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército francés) realizaba una llamada a la embajada de Kigali para confirmarle el envío de dos compañías del 2ème Régime Etranger des Parachutistes (comandos especiales de las Fuerzas Armadas Francesas que participaron en el conflicto de Indochina y el de Argelia)  para proteger la ciudad. La embajada protesta: ellos no han solicitado refuerzos. No los necesitan, los “rebeldes” aún están lejos.

Apenas dos horas más tarde, la Adjunta del Embajador de Estados Unidos en Kigali irrumpe en la embajada francesa. Presa del pánico, advierte “Esta noche, los rebeldes atacarán Kigali”. En la embajada francesa la incredulidad es total, pero la diplomática americana insiste: “No entiendo! Yo he sido alertada. París también”.

París estaba entonces al corriente, pero no creyó necesario informar a su embajada en Kigali. Directamente, envió refuerzos. Estos, llegaron esa misma noche para enfrentarse a los “rebeldes”. Error de timing, pues nadie había atacado todavía.

Uno de los testigos que declaró durante la Comisión de Información, describió así la llegada de efectivos franceses: “Yo estaba en el aeropuerto de Kigali. Era increíble. Primero, un auténtico aterrizaje de asalto nocturno. A continuación, los tipos, en equipamiento de combate, desembarcaron de los aviones como si fuesen a la guerra. A pesar de que ningún tiro había sido disparado.

Horas más tarde, millones de fogonazos iluminarían la capital. Las autoridades ruandesas afirmaron rápidamente que los “rebeldes” habían tomado Kigali. Esto sirvió para justificar una respuesta de igual envergadura, desencadenando una guerra civil que enfrentaría a ambas facciones hasta abril de 1994.

Sin embargo, el FPR jamás llegó a entrar en Kigali. Uno de los responsables militares franceses declaró en su testimonio ante la Comisión de Información que la historia era “Ridícula. Eran nuestros colegas de las fuerzas armadas ruandesas quienes disparaban. Las autoridades les habían intoxicado. La ocupación de Kigali por los rebeldes no fue más que una manipulación.”

Una vez que la manipulación ha sido desvelada, surgen multitud de dudas sobre la responsabilidad de Francia en el inicio de la guerra, pero no es el objetivo de este artículo despejarlas. Simplemente, poner de manifiesto el verdadero desarrollo de los hechos para que sean estos quienes denuncien las distintas tergiversaciones que se han llevado a cabo sobre los objetivos del FPR y sus acciones antes de tomar el poder en 1994.

Otra distorsión del conflicto que enfrentó a ambos bandos hasta 1994 es la capacidad de sus respectivos ejércitos. Aunque se conoce que el armamento del que disponía el FPR era menos y de peor calidad que del que disponían las Fuerzas Armadas ruandesas, algunos investigadores defienden que el embargo de la ONU impuesto a estas últimas habría sido clave en el desarrollo de los acontecimientos, facilitando la victoria del FPR en julio de 1994. De nuevo las apariencias engañan. Veamos.

Pactos de Arusha

Después de 3 años de intensa guerra civil, las presiones internacionales obligan al gobierno ruandés Juvénal Habyarimana a llegar a un acuerdo con el FPR. Los Pactos de Arusha, firmados el 4 de agosto de 1993, establecen la creación de un gobierno de transición formado por 22 de ministros (5 de los cuales debían pertenecer al FPR), la constitución de una comisión para supervisar el regreso de los refugiados y su protección y el establecimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas que tuviesen un porcentaje equilibrado de hutus y tutsis.

Con la intención de supervisar la paz y hacer cumplir los Pactos de Arusha, la ONU estableció la MINUAR (Misión de las Naciones Unidas para Ruanda), tercera misión de paz más importante en África detrás de la de Somalia y Mozambique. La MINUAR tenía como principal objetivo el restablecimiento del orden y la suspensión del tráfico de armas, lo que argumentan aquellos que estiman que el FPR tenía ventaja sobre las Fuerzas Armadas ruandesas.

La realidad es algo distinta, pues los cascos azules de la ONU se encontraban bajo la resolución 872, que limitaba sus acciones efectivas y obligaba a someterse a las autoridades locales de Juvénal Habyarimana. Cada vez que requisaban un cargamento de armas, se veían obligados a devolverlo días después a la armada ruandesa.

De hecho, Ruanda no paró de aumentar su inversión en armamento desde el comienzo de los primeros conflictos.  En octubre de 1990, la importación de armamento por parte del gobierno ruandés creció de manera vertiginosa: Francia suministró aviones militares por valor de 10 millones de dólares (pagados por el Ministerio de Cooperación), el banco francés Crédit Lyonnais concedió un crédito al gobierno ruandés que permitió la compra de armamento egipcio por valor de 6 millones de dólares, la sociedad DYL-Invest firmó un contrato de envío de armas por valor de 12 millones de dólares, y un largo y triste etcétera que demuestra efectivamente, que el gobierno ruandés tenía bien equipado a su ejército.

Además del supuesto ataque a Kigali que provocó el inicio de los enfrentamientos, otra de las acusaciones que generalmente se le imputan es la de atentar contra la vida del presidente ruandés Juvénal Habyarimana, que explicaremos a continuación.

Atentado del presidente Juvénal Habyarimana

A pesar de sus buenas intenciones, los Pactos de Arusha fracasaron a nivel práctico, ya que el conflicto se endurecía y el proceso de paz se retrasaba constantemente. Así, en el mes de abril de 1994, se convocó en Dar es Salaam (Tanzania) una conferencia de países africanos para la resolución de los conflictos en Burundi y Ruanda y la elaboración de un nuevo gobierno de transición en ambos países. El presidente ruandés Juvénal Habyarimana aceptó la lista de un gobierno de transición para sustituirle, que incluiría a cargos del FPR. Esto provocó reacciones violentas entre los hutus más radicales de su partido, que le acusaban de traición y confraternización con el enemigo.

Habyarimana conocía la magnitud de su decisión y, ante el temor de reacciones violentas, modificó su plan de viaje. A última hora y sin advertir a nadie, cambió su fecha de vuelta para intentar proteger su vida. Dos días antes de lo previsto, regresaba Ruanda en plena noche, acompañado de su amigo el presidente de Burundi Cyprien Ntayiramira.

Cuando el avión sobrevolaba la pista de aterrizaje de Kigali a 600 metros de altura, un disparo alcanzó el aparato. Poco después un segundo tiro lo envolvió en llamas. No hubo supervivientes.

Esa misma noche comenzó a escribirse en Ruanda la historia de un genocidio que se saldó 3 meses más tarde con casi un millón de muertos y más de cuatro millones de refugiados.

Actualmente se desconoce la autoría del atentado, aunque han surgido multitud de hipótesis alrededor de la misma. Una de ellas, defiende que la orden  habría partido de Paul Kagame, exmilitante del FPR y actual presidente de Ruanda. Esta teoría, desprovista de detalles, podría encajar en la versión de aquellos que estudian los resúmenes de historias escritos por otros. Sin embargo, conociendo los antecedentes que hemos explicado, la idea pierde fuerza.

Habyarimana acababa de comprometerse a cumplir los Pactos de Arusha, firmando la lista de un gobierno de transición que incluía a autoridades del FPR. Tras esta decisión, los líderes del FPR más bien tenían interés en que el presidente Habyarimana conservara su vida, para que las medidas fuesen llevadas a cabo. En este sentido, tendrían más coherencia las hipótesis que sugieren que los culpables pertenecerían al mismo bando que el presidente. Aquellos que le acusaron en primer lugar por haber traicionado la integridad del país.

Aquellos que, el 9 de abril de 1994, cuatro días después del atentado, formaron un gobierno interino presidido por T. Sindikubwabo, antiguo portavoz del Parlamento. Pese a sus ambiciones, nunca llegaron a gobernar ya que ningún país excepto Francia reconoció su legitimidad.

De todas formas, la ausencia de una investigación oficial internacional impide que hasta el momento se pueda afirmar ni excluir ninguna teoría con absoluta rotundidad.

Estos fueron a grandes rasgos los principales acontecimientos cuya distorsión ha marcado la historia que difundieron los medios sobre Ruanda antes del genocidio de los tutsis. A partir de entonces, las cosas se complican.

Entre los meses de abril y julio de 1994, el 85% de la población hostigó, torturó y aniquiló sistemáticamente al 15% restante con el fin de exterminarla a causa de una diferencia étnica en realidad inexistente.

El 4 de julio el FPR consigue hacerse con el control de la capital Kigali y el día 14 formaron un gobierno presidido por el hutu Pasteur Bizimungu. A pesar de que la guerra daba sus últimos coletazos, la comunidad internacional suspira aliviada ante la victoria de las víctimas.

El gobierno de Pasteur Bizimungu y Paul Kagame

A pesar de su idílica apariencia, este gobierno mantuvo un estricto control sobre el país, en el que se no toleraba la oposición política y en el que seguían vigentes las hostilidades entre ambas tribus.

En 1995, una armada de hutus procedentes de la frontera con Zaire, realizó incursiones armadas contestadas por las fuerzas del gobierno ruandés con el asesinato de hasta 4000 hutus. Además, las autoridades locales pusieron en marcha acciones de desestabilización en los campos de refugiados hutus, provocando 200.000 muertos y nuevos desplazamientos.

Protesta contra Kagame. Imagen: Richard Winchell

Tras la dimisión forzada de Pasteur Bizimungu, su vicepresidente Paul Kagame se convierte en 2003 en el primer presidente elegido democráticamente desde que Ruanda consiguiese su independencia.

Hoy, quince años después, cuando todavía escuecen las heridas, la situación del país de las mil colinas no ha cambiado demasiado. El gobierno tutsi de Kagame sigue en el poder, y aunque reina en el interior del país una aparente calma, varias organizaciones internacionales han denunciado persecuciones, desapariciones forzadas y una larga lista de atentados contra los Derechos Humanos.

Volviendo al tema que justifica este artículo, los responsables de dos fundaciones españolas, Inshuti y l’Olivar, presentaron el año pasado una querella en la Audiencia Nacional para denunciar los crímenes del actual gobierno ruandés contra los Derechos Humanos. Entre los identificados se encuentra el presidente ruandés Paul Kagame, quien no puede ser procesado porque como jefe de Estado, posee inmunidad.

Esta se extiende a todo su gobierno, ya que como víctimas del conflicto ruandés, parecen gozar de total impunidad ante la comunidad internacional. Como si el sufrimiento les hubiera sanctificado de por vida..y les consintiese los atentando que vienen cometiendo contra los Derechos Humanos desde hace más de 10 años, cegados por el revanchismo.

La política del “ojo por ojo, diente por diente” no puede tener cabida en una sociedad democrática. No tiene sentido vengar una muerte con otra.

Aun así, después de cargar con el peso de 800.000 muertos y millones de refugiados, no sería realista hablar de profunda reconciliación. Los sentimentalismos están de más:

la coexistencia pacífica es lo máximo a lo que podemos aspirar.

Sin embargo, utópica o no, la reconciliación debería ser el mayor anhelo del gobierno ruandés, su única guía, su única opción..la balanza en la que pesar cada una de sus decisiones. Por dignidad. Por respeto. Por compasión.

About these ads

3 Responses to “Ruanda: la historia que sí se explica..”


  1. 1 manue 19 diciembre 2009 en 9:15

    lamento no haber encontrado referencias directas a los orígenes del problema ruandés en las actuaciones coloniales belga y francesa con el “divide y vencerás”; aún así el reportaje es riguroso y bastante objetivo.

  2. 3 Ana Idiaquez 20 diciembre 2009 en 2:34

    En realidad no me parecio muy largo, lo disfrute, hace mucho tiempo tenia mucha curiosidad sobre lo que paso en Ruanda, para mi esta muy informativo pues una vez mas corroboro lo que son y han sido los paises colonialistas.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Contacto..

entrelosdientesblog@gmail.com

Calendario

diciembre 2009
L M X J V S D
« nov   ene »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Entre los dientes hay..


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: